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«Del título soy responsable. “Clinamen” es la desviación que hacen los átomos al caer, una especie de acto creador, de acto de libertad. […] Fundamos la revista con Ángel Rama, Víctor Bachetta e Ida Vitale. Después llegaron Idea, Rodríguez Monegal y otros más. Los que dirigíamos la cosa, honestamente, éramos Rama y yo. La revista estaba vinculada a los estudiantes de la Facultad de Humanidades, pero no a la institución en sí.
[…] Después, poco a poco, se fue creando una animosidad entre Ángel y Emir ya que este último iba invadiendo la revista”.
[…] Era muy fácil. Clinamen se hacía en la Imprenta “El Siglo Ilustrado”, que estaba en la calle Yaguarón, en la que había unos personajes muy curiosos. Ahí había editado algunos libros Emilio Oribe e Idea sacó La suplicante, en 1945. Después la compró Carlos M. Rama, tanto él como los anteriores dueños eran tipos a los que no les preocupaba demasiado que les pagáramos en fecha.»
Manuel A. Claps, entrevistado por Pablo Rocca, “Diálogo con Idea Vilariño, Manuel A. Claps y Mario Benedetti” De las revistas literarias y otros quehaceres, 2001.
«El problema empezó antes de que entrara Rodríguez Monegal [a Clianamen]. Porque en cierto momento, como éramos pocos, creo que tú [ Manuel A. Claps] propusiste que entrara Emir. Ángel Rama no dijo nada pero desde el primer momento empezó a oponerse de mil maneras. Tuvimos muchas reuniones en las que todos decíamos que era necesario, que Emir era muy trabajador, en cambio Ángel temía que Emir le quitara a él su preeminencia. Al final terminaba aceptando. Pero después llamaba Ida Vitale y decía que, si entraba Emir, Ángel se iba a retirar. Todo volvía al principio. No había razones, más que una cosa visceral contra Emir.
[…] Mario Benedetti – Idea, ¿vos escribías con seudónimos en Clinamen?
I.V.- Sí, sí, ya se encargaron de resucitármelos: Ola O. Fabre y Elena Rojas.
[…] Los avisos los conseguíamos Ida Vitale y yo. Las cobranzas las hacíamos Ida y yo. Éramos las esclavas y ellos eran los intelectuales».
Idea Vilariño, entrevistada por Pablo Rocca, “Diálogo con Idea Vilariño, Manuel A. Claps y Mario Benedetti” De las revistas literarias y otros quehaceres, 2001.
«Revista de estudiantes de Letras y de Filosofía de una Facultad de Humanidades que apenas comenzaba a andar, Clinamen se dedicó por eso a la crítica literaria y el comentario sobre filosofía o la traducción de páginas filosóficas, aunque de manera enfática —expectativas de sus creadores, posibilidades del entorno— publicó ficciones de los novísimos o de los consagrados que se entendieron útiles para fundar una nueva era literaria. El molde, desde luego, no había sido inventado por estos jóvenes. Reconocía lejanos antecedentes en todas
partes, aunque la inserción de trabajos heurísticos sobre disciplinas humanísticas los acercaba, ante todo, a su contemporánea Les Temps Modernes, a Cuadernos Americanos y, en menor proporción que las precedentes, a Sur.»
Pablo Rocca, Revistas culturales del Río de la Plata. Diálogos y tensiones.1945-1960.
«Entramos ya en la etapa de corrección de pruebas, distribución entre los suscriptores, reparto en librerías, envío al exterior, etc. Toda colaboración tuya a este respecto, bienvenida sea.
Asunto dinero: creo que nos podemos arreglar. En todo caso sería para mí una seguridad el saber que puedo recurrir en un caso grave a tu padre.
Primará en la revista el cuerpo 11/12. Irá sin embargo en cuerpo 10/ 11, el artículo de Simmel y todas las notas.
Aspecto gráfico: la carátula llevará un título dibujado por Brito en la parte superior, una banda de color abajo, que variará en los distintos números, sobre la cual se imprimirá un dibujo lineal y que en esta ocasión será hecha por el propio Brito.
[…] La revista se venderá en la librería a 60 centésimos, lo que significa entregarla al librero en 45. Pasa esos precios a moneda argentina y comunícame qué opinas. ¿Cuántos ejemplares se podrán ubicar allí? […]. Nuestro asesor artístico, Brito, me sometió una serie de ideas […] acerca de la forma de hacer una revista “Que sea un objeto en sí”. Por mi parte, para evitar futuras críticas de los demás miembros del Comité, preferí no utilizarlas.»
Ángel Rama, Carta a Manuel A. Claps, Montevideo, 18 de marzo de 1947, citado Rocca, P. Revistas culturales del Río de la Plata. Diálogos y tensiones (1945-1960).
«Los estudiantes de la Facultad de Humanidades y Ciencias de Montevideo han publicado el primer número de una revista bimestral: Clinamen […]. La presentación de la revista —con una ilustración de Jorge Brito y con la reproducción de una escultura del siglo XIV — es sobria y agradable. Un esfuerzo de esta naturaleza, por su desinterés, por su responsabilidad, por la inquietud que trasunta, merece de nuestro medio intelectual la más viva adhesión.»
Emir Rodríguez Monegal, Vida literaria, Marcha 378 (9 de mayo de 1947), p. 14.
«Hemos obtenido, por otra parte, 100 pesos de la Facultad pero los demás avisos están sin [ilegible] todavía. En concreto, preciso saber urgentemente con qué se puede contar de tu parte , so pena de mandar al diablo el dichoso Clinamen y todo lo que tiene que ver con él.»
Ángel Rama, Carta a Manuel A. Claps, Montevideo, 12 de diciembre de 1947, citado en Rocca, P. Revistas culturales del Río de la Plata. Diálogos y tensiones (1945-1960).
«Pasando a Clinamen, ¿recuerda que es muy importante y urgente que vea a A. Aroch, a Grass, a Soto y a Borges? No aparezca por acá sin colaboraciones. Además hay que tener por lo menos lo de Soto y lo de Aroch en cuanto Bergamín termine el artículo. Hay otra cosa. Cuando estuvo aquí Ma[ría] Teresa León nos sucedió tener que estar con ella, pero como todo sacrificio tiene su compensación, supimos que D[ámaso] Alonso (que ahora parece un arrepentido y un antifranquista) trajo poemas de Miguel Hernández para que los edite Losada. De inmediato deslicé sigilosamente la idea de que Clinamen recibiría algunos gustosa, y dijo que le parecía posible. Quedamos en enviarle la copia nuestra de La niña guerrillera».
Ida Vitale, Carta a Manuel A. Claps, Montevideo, 27 de julio de 1948, citado en Rocca, P. Revistas culturales del Río de la Plata. Diálogos y tensiones (1945-1960).
«Creo también equivocada y a sabiendas, la posición asumida por Idea y Monegal, y ya se lo he dicho a la primera. Cuando se planteó el asunto yo no hice cuestión de ninguna especie, simplemente presenté mi renuncia, pero esa renuncia no fue en ningún momento, te lo puede corroborar la propia Idea, un boycott a la revista. No solo seguiría siendo colaborador de la revista en cuanto al material, sino que además trabajaría en su parte más ardua, la de avisos y suscripciones. Más aun, dije de encargarme de la administración, tan trastabillante, y que tantos dolores de cabeza me ha dado, nos ha dado. Supeditaba a la vida de Clinamen todo lo que puede llamarse vanidad, orgullo, amor propio, y lo hacía pensando no en Idea o Monegal, te imaginas, sino en ti y en Ida que pensaba seguiría en la dirección. Entiéndeme bien: no hago demostración de humildad o de bondad, y te digo todo esto porque no te tengo al otro extremo de la mesa, ya que entonces me sería no solo difícil, sino imposible. […] Irreparable en sí, puesto que tú bien sabes, te lo he dicho creo y si no debiste sospecharlo, yo no continuaré ni un instante en la revista después que tú te hayas ido. Es para mi una simple cuestión de principio a la que me amoldo como me amoldo a todo mi temperamento, por jodido que pueda serme. Es, quizá, el acta de defunción de Clinamen.»




