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«Dentro de esa pausa, quien ahora habla ante ustedes, se dejó llevar por el deseo, frecuente en los jóvenes —lo era en aquellos días de publicar una revista. Ya había sido secretario de Redacción de otras —México, Tricolor, entre ellas; su relativa juventud— ese defecto que el correr de los años suprime radicalmente— le parecía incompatible con el puesto de Director, y prefirió, sin falsa modestia, situarse únicamente como Recopilador del material que publicara la revista. Ésta se llamó Antena, con el deseo de captar ondas del momento, en diversas latitudes. Procuró ser original en contenido y presentación —aunque ésta reflejó, a distancia, inevitablemente, la sobriedad impuesta por Juan Ramón Jiménez a la revista Índice, hispana. Al frente del número inicial: Antena I —con romano— iba un poema sin firma, para no repetir al pie el nombre del Recopilador. Lo había leído poco antes, en una sobremesa, al temido José Mª Vargas Vila, huésped del Pen Club de México, entonces presidido por Genaro Estrada, de quien lo recibiría más tarde. Alfonso Reyes se hallaba aquí de regreso, tras larga ausencia, y él abrió las colaboraciones, con tres páginas de su Calendario, aún inédito.»
«Antena, lo mismo que Savia Moderna, había llegado a los cinco números: vivió de julio a noviembre de 1924. En cada uno de ellos se reiteró que no era portavoz de un grupo ni reflejo egoísta. Sin limitación alguna, estuvo abierta a todos; por nadie tenía preferencias. Debido a esto y a que logró mantener en un nivel decoroso la calidad de las colaboraciones mereció, entre otras, una mención de Valery Larbaud que la había conocido por El Abate de Mendoza.»
Francisco Monterde, “Savia Moderna, Multicolor, Nosotros, México Moderno, La Nave, El maestro, La Falange, Ulises, El Libro y el Pueblo, Antena, etcétera”, Las revistas literarias de México.
«La “generación bicápite” de Novo y Villaurrutia, más los dos “descubiertos”, Owen y Cuesta, se reunirá por primera vez en la revista que, en 1924 (en julio para ser exactos) fundó Francisco Monterde García Icazbalceta: Antena.
Villaurrutia y Novo colaboran muy de cerca con Monterde en la revista mensual que comienza a aparecer en julio de 1924, un mes después de que Obregón había aceptado la renuncia de Vasconcelos a la titularidad de la Secretaría de Educación. Antena, que “pretendía orientar a las nacientes radiodifusoras que empezaban a transmitir programas de música selecta con algo de literatura, antes de que las invadieran los mensajes mercantiles”, vino a llenar el hueco dejado por sus antecesoras durante este año y trató, aunque vanamente, de volver a armonizar la diversidad de intereses y tendencias literarias secesionadas por la ruptura de los estridentistas.»
Guillermo Sheridan, Los Contemporáneos ayer.
«Le pedí [a Jorge Cuesta] los primeros originales para publicarlos en las revistas literarias de entonces. En Antena de Francisco Monterde, y, si no recuerdo mal, en La Falange de Jaime Torres Bodet; por ello, y porque lo presenté a los nuevos artistas de México, Salvador Novo me acusó sonriendo de haber descubierto a dos escritores jóvenes tan delgados como inteligentes: Jorge Cuesta y Gilberto Owen.»
Xavier Villaurrutia, “In memoriam: Jorge Cuesta, Obras.
«Una revista que se llama Antena, por muy literaria que sea, debe contar forzosamente con una sección destinada a la radiotelefonía: al radio, como se dice comúnmente, siguiendo la costumbre norteamericana de reducir los nombres al menor número posible de sílabas.»
“Notas”, Antena 1, julio de 1924.
«Esta revista no es portavoz de ningún grupo —ni literario ni político—. Tampoco es un reflejo egoísta. No siendo posible hacerla anónima, como obra de conjunto, por ser necesario que alguien aparezca como responsable de los artículos sin firma, su director se considera, sólo, recopilador del material [ …] No tiene un número limitado de colaboradores ni excluye de sus páginas a ningún escritor, porque sus propósitos son de abierta y franca concordia».




