Árbol de letras (Santiago de Chile, 1967-1969)

Foto: Archivo

Investigación

Última actualización

«A partir de la segunda mitad del año [1968], comienza a cocinarse la candidatura de Nicanor Parra al Premio Nacional de Literatura, que rebautizaría la “Propina Nacional de Literatura” cuando el jurado lo favoreció. Jorge Teillier dedica un número de Árbol de Letras a su gallo, permitiéndole así difundir sus éxitos y sus insultos. Por supuesto, Gonzalo Rojas está incluido en la competencia junto con Humberto Díaz-Casanueva, Braulio Arenas y Eduardo Anguita. Ahora el ofuscado es Nicanor Parra, quien, pese a su buen humor poético, multiplica las denostaciones como si se tratara de ganchos boxísticos: califica a Gonzalo Rojas de “cogotero”, y al novelista Carlos Droguett, que se ha sumado a los reclamos, de “aspirante a cogotero”.»

(Fabienne Bradu, El volcán y el sosiego: Una biografía de Gonzalo Rojas).

«Escribí también algunas páginas de diario interesantes, que le gustaban a mi amigo Jorge Teillier, que se publicaron en su Árbol de Letras, pero que en buena parte se han perdido. “¡Oh, tiempos, me vuelvo a decir, oh, disparatadas costumbres!”»

(Jorge Edwards, Esclavos de la consigna. Memorias II).

«En julio de 1969, José María Arguedas consideró Árbol de letras, dirigida por Antonio Avaria y Jorge Teillier, una plataforma válida para reproducir su última respuesta a la polémica que sostenía con Julio Cortázar. La respuesta de Arguedas, publicada un mes antes en el diario El comercio de Lima, criticaba principalmente el desprecio con que el argentino se refería a él y su autoproclamado provincialismo, y la actitud de “Júpiter mortificado” que adoptaba al reiterar desde la revista neoyorquina Life su “exilio voluntario” en Europa en aras de una literatura latinoamericana de talante universal.»

(Vicente Barnaschina y P. Soto, “Revistas Árbol de Letras y Cormorán”).

«Eduardo Castro trabajó directamente con Jorge [Teillier] en el Árbol de Letras. Jorge era el que ponía toda toda la cosa creativa… La época de oro del Árbol de Letras se debe a dos locos… don Eduardo fue el alma de la editorial junto a Arturo Matte.»

(Armando Roa, en Patricia García Villarroel, Retratos de Jorge Teillier)

Compartir